INFORMACIÓN DEL MELANOMA

Información general del cáncer de piel tipo melanoma

El melanoma es un cáncer que se origina en cierto tipo de células en la piel. Para entenderlo, es preciso conocer la estructura normal y la función de la misma.

1 La piel normal

Funciones

  • Cubierta y protección de órganos internos contra las lesiones.
  • Barrera de gérmenes, bacterias.
  • Impedimento para la pérdida excesiva de agua y otros líquidos.
  • Control de la temperatura corporal.
  • Protección del resto del cuerpo ante los rayos UV
  • Coadyuvante en la producción de vitamina D por el cuerpo.

Capas


2 Tumores benignos de la piel

A Tumores que se originan en los melanocitos

Lunares o nevos

La mayor parte de los lunares o nevos no son perjudiciales, aunque algunos tipos pueden aumentar el riesgo de melanoma.
Ver: factores de riesgo del cáncer de piel tipo melanoma.
El nevo Spitz es un tipo de lunar que puede parecerse al melanoma. Por lo general es benigno, pero si hay problemas para distinguirlos, se extirpan a menudo como medida de seguridad.

B Otros tumores benignos

Los más comunes son:

  • Queratosis seborreicas: manchas con relieve, de color marrón o negro con una textura
  • Hemangiomas: crecimientos benignos de los vasos sanguíneos. Manchas de fresa o manchas de Oporto.
  • Lipomas: crecimientos blandos compuestos de células adiposas.
  • Verrugas: crecimiento de superficie áspera causados por un virus.

La mayoría rara vez se vuelven cáncer. Existen muchos otros tipos de tumores benignos, que no son comunes.

3 Cánceres de piel tipo melanoma

Definición

El melanoma es un cáncer que se origina en los melanocitos. Se le conoce también como melanoma maligno o melanoma cutáneo. Debido a la continua producción de melanina, estos tumores suelen ser de color café o negros, aunque pueden ir del café al rosado o al blanco.

Localización

Pueden darse en cualquier parte del cuerpo, pero son más propensos a comenzar en el torso (pecho y espalda) para los hombres, y en las piernas para las mujeres. Cuello y rostro son otros sitios comunes, así como palmas de las manos, plantas de los pies y debajo de las uñas, las zonas con pigmentación más clara, ya que una pigmentación oscura disminuye el riesgo de melanoma. Mucho menos comunes son los melanomas en ojos, boca, genitales o área anal.

Características definitorias

El melanoma es mucho menos común que otros cánceres de piel, pero mucho más peligroso. Casi siempre curable en etapas iniciales, tiene sin embargo, en comparación, muchas más probabilidades de propagarse si no se detecta temprano.

4 Otro tipo de cánceres de piel

Son aquellos que se desarrollan a partir de células de la piel que no son melanocitos. Suelen presentar distinto comportamiento y, por lo tanto, distinto tratamiento. Con un gran margen, los más comunes son los cánceres de células basales o de células escamosas.

5 Estadísticas

  • El cáncer de piel es el más común de todos los cánceres. El melanoma supone el 2% del total de casos de cáncer de piel, pero es causa de la gran mayoría de fallecimientos por esta causa.
  • Datos de afectados en España: número por sexo y fallecimientos.
  • Las tasas de melanoma llevan aumentando los últimos 30 años.
  • Por razas, la frecuencia es 20 veces mayor en blancos que en individuos de raza negra. El riesgo de padecer melanoma para los primeros es del 2% (1 de 50) y de 0’1% (1 de 1000) para los segundos.
  • El riesgo de melanoma aumenta con la edad. El promedio de edad al diagnóstico es de 61 años, aunque es común incluso entre menores de 30 y uno de los más comunes en adultos jóvenes, especialmente mujeres.

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Detección temprana, los síntomas

1 Detección temprana

Por lo general, es posible detectar un melanoma en sus fases iniciales mediante dos importantes rutinas:

A El autoexamen de piel

Es importante la autoexploración de la piel, preferiblemente una vez al mes. Es recomendable que elabore un patrón de los lunares, las imperfecciones, las pecas y otras marcas que tenga en la piel para poder detectar cualquier cambio en los mismos o la aparición de alguno nuevo. La iluminación debe ser adecuada y es aconsejable la utilización de un espejo de cuerpo entero. Para poder ver áreas difíciles, use un espejo de mano. Examine todas las áreas, incluidas palmas de las manos, plantas de los pies, cuero cabelludo, orejas, uñas y espalda. Puede servirse de ayuda por parte de algún familiar o amigo.
Para información más detallada pinche en este enlace: Cómo y dónde fijarse

B Examen por un profesional de la salud

Parte de un examen rutinario relacionado con el cáncer debe incluir una inspección de la piel por parte de un profesional de la salud cualificado para diagnosticar el cáncer de piel. Hable con su médico acerca de cualquier inquietud que pueda tener acerca de este examen.
Cualquier área sospechosa, lunar inusual, cambio en las mismas, debe ser hecho observar por su médico de atención primaria o por un dermatólogo, que aplicará la dermatoscopia o microscopia de epiluminiscencia (ELM), para observar áreas de la piel con más claridad.
Los exámenes regulares de la piel son especialmente importantes para personas con mayor riesgo de melanoma, síndrome del nevo displásico, antecedentes familiares y antiguos pacientes de melanoma. Consulte a su médico la periodicidad adecuada para los exámenes en cada caso.

2 Señales y síntomas del cáncer de piel tipo melanoma

Tumores que se originan en los melanocitos

Cualquier llaga, protuberancia, imperfección, marca o cambio inusual en el aspecto o la sensación de un área de la piel podría ser señal de melanoma o cualquier otro cáncer de piel, o una advertencia de que puede producirse.

Lunares normales

Por lo general, un lunar normal es una mancha de color UNIFORME café, canela o negro, en la piel. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado. Generalmente medirá menos de 6 mm de ancho. Puede estar presente al nacer o aparecer durante la infancia o la juventud. Un médico deberá observar los lunares que aparezcan más tarde en la vida de una persona. Una vez originado, por lo general el lunar conservará el tamaño, la forma y el color durante años. Eventualmente, algunos lunares pueden desaparecer. La mayoría de las personas tienen lunares, casi todos inofensivos, pero es importante estar atento a posibles cambios de forma, tamaño o color.

Posibles señales y síntomas del melanoma

La señal más importante para el melanoma es algún lunar nuevo en la piel o el cambio de alguno existente en tamaño, forma o color. Otra señal importante es la existencia de un lunar que sea distinto a los otros de su piel. Si presenta cualquiera de estas señales, acuda a su médico para una revisión de la piel.

Regla ABCDE

A ASIMETRÍA La mitad del lunar o marca de nacimiento no corresponde con la otra mitad.
B BORDE Los bordes son irregulares, desiguales, dentados o poco definidos.
C COLOR Color no uniforme, con posibles sombras de marrón o negras, algunas veces con manchas rosadas, rojas, azules o blancas.
D DIÁMETRO Mayor de 6mm, aunque en ocasiones el melanoma puede ser menor.
E EVOLUCIÓN Tamaño, forma o color del lunar están cambiando.

Algunos melanomas no siguen la regla descrita anteriormente.

Otras señales de advertencia:

  • Llaga que no cicatriza.
  • Propagación del pigmento del borde de una mancha hasta la piel circundante.
  • Enrojecimiento o nueva inflamación más allá del borde.
  • Cambio en la sensación: comezón, sensibilidad, dolor.
  • Cambio en la superficie de un lunar: descamación, exudación, sangrado o apariencia de protuberancia o nódulo.

Asegúrese de informar y mostrar a su médico cualquier área de su piel que le preocupe. Algunas veces es difícil distinguir entre un melanoma y un lunar normal, incluso para los médicos, por lo tanto, ante cualquier duda, consulte a su médico.

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Factores de riesgo y prevención

Un factor de riesgo es todo aquello que afecte a la probabilidad de tener una enfermedad como el cáncer. No obstante, un factor de riesgo no implica por sí mismo la existencia posterior de la enfermedad.
Los científicos han descrito distintos factores de riesgo que podrían causar mayor propensión a padecer melanoma.

1 Factores de riesgo

1 Exposición a la luz ultravioleta (UV)

Es un factor de riesgo principal para la mayoría de los melanomas. La fuente principal es la luz solar, junto a lámparas y camas bronceadoras. Los rayos UV son los principales causantes de afección solar en la piel, dañan el ADN de las células de la piel, provocando cáncer cuando este daño afecta el ADN de los genes que controlan el crecimiento de dichas células.
El grado de exposición a la luz ultravioleta de una persona depende de la intensidad de la misma, el tiempo de exposición y la protección de la piel mediante prendas de ropa o bloqueador solar. Así mismo, la naturaleza de la exposición a la luz UV podría afectar también al desarrollo del melanoma. Numerosos estudios asocian el melanoma en el torso y las piernas a quemaduras frecuentes por el sol, especialmente en la niñez.
Por último, algunos expertos encuentran diferencias entre los melanomas situados en áreas de distinta exposición al sol, desde la constante, como rostro y cuello, la temporal, como rostro y piernas, a la prácticamente nula, como en las superficies internas.


2 Lunares o nevos

Son tumores pigmentados benignos. Por lo general no están presentes al nacer, sino que aparecen desde la infancia. El mayor número de lunares se relaciona con una mayor propensión a padecer melanoma.
La probabilidad de que un lunar en particular se convierta en cáncer es muy baja. No obstante, lunares irregulares y de gran tamaño aumentan el riesgo.

Tipos

Nevos displásicos.

También llamados nevos atípicos, tienen algunas características morfológicas del melanoma.
Suelen ser más grandes que otros lunares y presentan forma o color irregular.
Un pequeño número de ellos pueden convertirse en melanomas, aunque muchos melanomas parecen originarse sin un lunar displásico preexistente.
Con frecuencia son hereditarios. Tener muchos nevos displásicos y antecedentes familiares de melanoma tienen un riesgo muy elevado de padecer melanoma.
En las personas con síndrome del nevo displásico, una afección caracterizada por su gran número, el riesgo de melanoma podría ser mayor del 10%, por lo que las personas que lo padecen deben someterse a un exhaustivo y regular control de la piel por un dermatólogo.

Nevos melanocíticos congénitos.

Son los lunares presentes ya en el momento de nacer. El riesgo de que un melanoma se desarrolle en uno de estos lunares está entre el 0 y el 10%, dependiendo del tamaño del nevo, siendo los más grandes los que más riesgo suman, concretamente aquellos mayores que la palma de una mano.

A veces los nevos congénitos son extirpados quirúrgicamente para evitar directamente el riesgo. La decisión dependerá de tamaño, ubicación y color del nevo. Se recomienda un examen regular por el dermatólogo, así como la práctica de autoexámenes mensuales de la piel.

3 Piel muy blanca, pecas y cabello claro

El riesgo de padecer melanoma se multiplica por diez para las personas de raza blanca, especialmente las de piel más clara, cabello pelirrojo o rubio y tendencia a la aparición de pecas en la exposición al sol.

4 Antecedente familiar de melanoma

El riesgo de padecer melanoma es mayor cuando uno o varios familiares de primer grado han tenido melanoma.
Podría deberse tanto a causas ambientales (estilo de vida compartido) como a mutaciones genéticas en una familia.

Recomendaciones

  • Exámenes periódicos de la piel por un dermatólogo.
  • Auto examen minucioso una vez al mes.
  • Protección solar particularmente cuidadosa. Evitar el bronceado en cabina.

5 Antecedente personal de melanoma

Un melanoma padecido previamente implica mayor riesgo de padecerlo nuevamente. Alrededor del 5% de las personas con melanoma padecerán un segundo melanoma en algún momento de sus vidas.

6 Inmunosupresión

Sistemas inmunológicos debilitados por enfermedades o por tratamientos médicos que los suprimen significativamente (pacientes de trasplantes de órganos) tienen un riesgo aumentado de melanoma.

7 Edad

Aunque la probabilidad es mayor entre gente de más edad, el melanoma también se detecta en personas jóvenes. De hecho, es uno de los cánceres más comunes entre los menores de 30 años, especialmente mujeres. También es más probable que se dé a una edad más temprana cuando se presenta en personas en cuya familia ha habido otros casos.

8 Incidencia según sexo

En general, las tasas de incidencia son mayores entre los hombres, aunque esto varía en la franja de menores de 40, cuando el riesgo es mayor para las mujeres.

9 Xeroderma pigmentoso

El XP es una enfermedad hereditaria poco común consecuencia del defecto de una enzima que normalmente repara daños en el ADN. Las personas con XP tienen alto riesgo de padecer melanoma y otros cánceres de piel a una edad temprana, en áreas expuestas de su piel.

2 Causas del cáncer de piel tipo melanoma

Los investigadores han encontrado diversos factores que aumentan el riesgo de una persona de padecer melanoma, pero el mecanismo por el cual la causan aún no está claro. Por ejemplo, aun no se sabe exactamente por qué algunos lunares se tornan cancerosos, ni por qué el hecho de tener muchos lunares displásicos puede aumentar el riesgo.

Genéticas

En los últimos años, los investigadores han estudiado cómo ciertos cambios en el ADN pueden tornar las células normales en cancerosas. Normalmente es necesario que ocurran cambios en varios genes diferentes para que una célula se vuelva cancerosa.

  • Los oncogenes son los que contienen instrucciones para controlar el crecimiento, división y muerte de las células. El cáncer sería causado por cambios en el ADN que activan los oncogenes.
  • Los genes supresores de tumores son los encargados de la desaceleración de la división celular y su muerte en el momento oportuno. El cáncer sería causado por cambios en el ADN que desactivan estos genes.

Los rayos ultravioleta pueden dañar el ADN en las células de la piel. Se ha demostrado que a menudo el ADN de ciertos genes está dañado en las células del melanoma. La mayoría de estos cambios no son hereditarios, sino que probablemente sean causa de una exposición dañina a la luz solar.
Por otro lado, algunos melanomas se originan en zonas de la piel que rara vez se exponen a la luz solar, lo que parece indicar cambios genéticos diferentes.
Cuando se trata de melanomas que abundan en las familias, las mutaciones genéticas de riesgo se pueden transmitir de generación en generación. Las más habituales en estos casos son las mutaciones de los genes supresores de tumores, el CDKN2A ( o P16) y el CDK4.
Alrededor de la mitad de todos los melanomas presenta una mutación en el Oncogen BRAF, que ayuda a impulsar su crecimiento, y que se produce durante el desarrollo del melanoma, por lo que no es hereditario.
Se han encontrado muchos cambios genéticos en las células del melanoma, y con ellos se abre la posibilidad de convertirlos en buenos objetivos para medicamentos de tratamiento y prevención de la enfermedad. Actualmente se usan medicamentos que específicamente tratan a las células con el Oncogen BRAF mutado.
Ver la sección Terapia.

3 Prevención

No todos los melanomas se pueden prevenir, pero hay medidas que se pueden tomar y que pueden reducir el riesgo de padecer melanoma.

1 Limite la exposición a la luz ultravioleta

Es la forma más importante de reducir el riesgo de melanoma.

  • Busque la SOMBRA, especialmente entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, cuando la radiación UV es más intensa. La prueba de la sombra: si su sombra proyectada es menor a su estatura, sombra.
    Recuerde que los rayos UV atraviesan nubes ligeras y se reflejan en agua, arena y nieve, por lo tanto, proteja su piel SIEMPRE que esté al aire libre.
    Otros factores que afectan a la intensidad de los rayos UV son, además de la hora del día, la temporada del año, la altitud y la formación nubosa. Hay aplicaciones y páginas web, así como periódicos, que proporcionan información sobre los índices de radiación ultravioleta.
  • Proteja su piel con ROPA. Manga larga, colores oscuros, tejidos tupidos, secos, ofrecen mejor protección. Eso sí, cubrirse no bloquea toda la radiación UV. Existen marcas que comercializan ropa con protección solar, cuya etiqueta indica el valor del factor de protección a la radiación ultravioleta, en una escala del 15 al +50, valores que cuanto más altos, mayor protección indican.
  • Colóquese un SOMBRERO, con un ala que proteja las áreas más expuestas al sol intenso, como orejas, ojos, frente, nariz y cuero cabelludo. Si el lado inferior del ala es no reflectante, ayudará a reducir la cantidad de rayos reflectados provenientes de superficies como el agua. Una gorra con sombra protegerá también el cuello.
  • Aplíquese PROTECCIÓN SOLAR. Use crema o loción solar bloqueante o protectora, preferiblemente de protección de amplio espectro (rayos UVA y UVB), y con un factor de protección solar (SPF) con valor de 30 o superior. Siga siempre las instrucciones para su aplicación en cuanto a cantidad y tiempos de reaplicación, al menos cada dos horas. No olvide los labios. Tenga precaución con el agua o el sudor, que pueden hacer perder eficacia al producto. Los protectores ayudan a reducir la exposición solar, pero no existen garantías si usted hace mal uso o pasa demasiado tiempo bajo el sol.
  • Use GAFAS DE SOL. Son la mejor protección para los ojos y la piel que los rodea. Las mejores son las de diseño envolvente, con un porcentaje de absorción de rayos UV del 99%, siempre cuando la etiqueta indique “UV absorption up to 400 nm”.
  • EVITE las camas bronceadoras y las lámparas de sol. Ambas emiten UVA y usualmente UVB, radiaciones ambas que a largo plazo pueden causar daños en la piel y contribuir a la aparición de cáncer, especialmente si el uso comienza antes de los 30 años.
  • PROTEJA A LOS NIÑOS DEL SOL. Dedíqueles especial atención. Aplíqueles los consejos anteriores y oriéntelos acerca de los daños que provoca la exposición solar excesiva.

2 La exposición al sol y la vitamina D

Cada vez más los médicos comprueban los numerosos beneficios para la salud que ofrece la vitamina D, que incluso puede ayudar a reducir el riesgo de algunos cánceres. Es producida de manera natural por la piel cuando se expone al sol. Sin embargo, siempre que sea posible, resulta más seguro obtener la vitamina D de su alimentación o a través de suplementos vitamínicos, ya que éstos no aumentan el riesgo de cáncer de piel.

3 Atención y extracción de lunares con anomalías

Por lo general, no se recomienda la extirpación rutinaria de un gran número de lunares como forma de prevención del melanoma. Se recomiendan exámenes rutinarios minuciosos, realizados por un dermatólogo, así como autoexámenes mensuales de la piel. Si usted encuentra un lunar nuevo, inusual, o nota algún cambio en un lunar, debe ser examinado por un médico experimentado en el reconocimiento de cánceres de piel.

4 Asesoría y pruebas genéticas para personas en alto riesgo.

Las mutaciones genéticas que aumentan el riesgo de melanoma pueden ser hereditarias. Tiene usted más posibilidades de haber heredado una mutación genética que aumenta su riesgo de melanoma si cumple alguna de las siguientes afirmaciones:

  • Varios miembros de un lado de la familia han tenido melanoma.
  • Un familiar ha padecido más de un melanoma.
  • Un familiar ha padecido melanoma y cáncer de páncreas.
  • Usted ha padecido más de un melanoma.

Existen pruebas para comprobar la existencia de estas mutaciones genéticas, aunque los expertos no las recomiendan ampliamente en la actualidad, ya que no está clara aún la utilidad de sus resultados.

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Después del melanoma

1 Después de recibir tratamiento contra el cáncer de piel tipo melanoma

Para muchas personas con melanoma, el tratamiento puede que suponga la remoción o desaparición del cáncer. Completar el tratamiento puede suponer tanta tensión como entusiasmo, alivio y después preocupación por el regreso de la enfermedad. Puede que pase algún tiempo antes de que sus temores disminuyan, pero puede que sea útil saber que muchos supervivientes al cáncer han aprendido a vivir con esa incertidumbre.
Para otras personas puede que el melanoma no desaparezca nunca por completo. Puede que reciban tratamientos regularmente con inmunoterapia, terapia dirigida, quimioterapia u otros tratamientos para tratar de ayudar a mantener el cáncer bajo control. Aprender a vivir con ello puede ser difícil y estresante por la incertidumbre.

A Cuidados posteriores

Es muy importante acudir a todas las citas de revisión y seguimiento. Son necesarias para identificar signos que indiquen la recurrencia del cáncer y posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. También son los momentos adecuados para plantear cualquier duda o inquietud que pueda tener.
El programa de seguimiento deberá incluir exámenes de la piel y de los ganglios linfáticos realizados por usted mismo y por su médico de forma periódica. La frecuencia de las revisiones depende de la etapa del melanoma en el momento del diagnóstico y de otros factores. También podrían incluir estudios por imágenes como radiografías o CT.
Programas típicos de seguimiento para melanomas de menos de 1mm serían de exámenes físicos cada 3 a 12 meses durante varios años. En el caso de melanomas más gruesos o propagados más allá de la piel, un programa típico podría incluir exámenes físicos cada 3 a 6 meses durante 2 años, después de cada 3 a 12 meses por los próximos años. Después de ello al menos una vez al año. Algunos médicos también recomiendan estudios por imágenes cada 3 a 12 meses para los próximos años.
Los autoexámenes se recomiendan al menos una vez al mes. Una persona que ha tenido un melanoma tiene un mayor riesgo de padecer otro melanoma u otro tipo de cáncer de piel. A los pacientes con melanoma que no desaparece completamente con tratamiento se les asignará un programa de seguimiento basado en su situación específica.

B Consultas con un nuevo médico

Es posible que en algún momento después del diagnóstico y el tratamiento del cáncer, tenga que consultar a un médico nuevo que desconocerá totalmente sus antecedentes médicos. Es importante que le proporcione los detalles de su diagnóstico y tratamiento, por lo que es recomendable ir recopilando los datos durante y poco después del tratamiento. Asegúrese de tener a mano la siguiente información:

  • Copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Copias de los estudios por imágenes.
  • Copia del informe de procedimiento de cualquier cirugía.
  • Copia del resumen de alta de cualquier asistencia hospitalaria.
  • Copia del resumen de cualquier tratamiento: radioterapia, quimioterapia, terapias dirigidas o inmunoterapia. Lista de medicamentos, dosis y tiempos.
  • Información de contacto de los médicos que le han tratado.

2 Cambios en el estilo de vida después del cáncer de piel tipo melanoma

No puede cambiar el hecho de haber tenido cáncer, pero sí la manera en que vivirá el resto de su vida, tomando decisiones que le ayuden a mantenerse sano y mejorar su saludo y su calidad de vida a largo plazo. Algunas personas comienzan incluso durante el tratamiento.

  • Tome decisiones más saludables. Alimentación, ejercicio, mantenimiento del estrés bajo control le harán sentirse mejor.
  • Mejorar la alimentación. El tratamiento contra el cáncer puede cambiar su sentido del gusto. Las náuseas pueden ser un problema, así como la falta de apetito y la pérdida de peso consecuente. En ocasiones sucede un aumento de peso difícil de eliminar. Coma lo mejor que pueda y recuerde que estos problemas suelen solucionarse con tiempo. Puede ser útil comer pequeñas raciones a menudo, cada 2 o 3 horas hasta que se sienta mejor. También puede consultar con un nutricionista. Tras el tratamiento, una de las mejores cosas que puede hacer consiste en adoptar hábitos saludables de alimentación. Se sorprenderá con los beneficios a largo plazo de cambios simples como aumentar la variedad de alimentos sanos que consume, mantener un peso saludable, limitar el consumo de alcohol.
  • Descanso, cansancio y ejercicio. La fatiga es muy común en personas que reciben tratamiento contra el cáncer. Es un agotamiento que a menudo no se alivia con el descanso. Puede permanecer mucho tiempo después del tratamiento. No obstante, el ejercicio puede ayudar a reducir el cansancio. Los estudios demuestran que los pacientes que siguen un programa de ejercicios adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden sobrellevar mejor la situación. Tras el tratamiento, ajuste su plan de actividad física a su situación personal. Consulte con su equipo médico antes de comenzar. Trate de hacer el ejercicio en compañía para conseguir un estímulo adicional. Reparta tiempo de ejercicio y de descanso. No sea muy exigente consigo mismo, esté atento a lo que su cuerpo necesita y descanse cuando sea necesario. Tenga en cuenta que el ejercicio puede mejorar su salud física y emocional: mejora su condición cardiovascular, mantendrá un peso saludable, fortalece la musculatura, reduce el cansancio y aumenta la energía, disminuye la ansiedad y la depresión, aumenta la autoestima, y, a largo plazo, ayuda a reducir el riesgo de algunos cánceres.

La mayoría de las personas quieren saber si hay cambios específicos en el estilo de vida que puedan adoptar para reducir el riesgo de que el cáncer progrese o regrese. Desafortunadamente, existe poca evidencia sólida acerca de ello. Sin embargo, esto no significa que no haya nada que hacer, sino que esto aun no se ha estudiado. En términos generales, resulta importante limitar la exposición a los rayos UV y continuar con los exámenes mensuales porque una detección temprana aumenta las posibilidades de tratamiento. Puede que ayude el adoptar comportamientos saludables tales como dejar de fumar, una buena alimentación, un peso saludable y la actividad física rutinaria.

3 Cómo puede afectar a su salud emocional tener cáncer de piel tipo melanoma

Durante y después del tratamiento puede que se sienta agobiado por emociones y preocupaciones muy diferentes: la muerte, el efecto del cáncer sobre su vida, la de sus familiares y amigos, así como el efecto sobre su vida profesional. Quizá sea el momento adecuado de reevaluar sus relaciones con estos temas. También pueden añadirse preocupaciones de tipo económico.
Casi todas las personas que han tenido o tienen cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo de diversas formas: familia, amigos, grupos de apoyo, grupos espirituales, apoyo en línea, orientadores individuales. Lo que es mejor para usted depende de su situación y su personalidad. Sea cual fuere, asegúrese de tener un lugar donde acudir en caso de inquietud. No es conveniente que trate de sobrellevarlo solo.

4 Qué sucede cuando el tratamiento ya no da resultado

Cuando una persona ha probado muchos tratamientos diferentes y no hay mejoría, puede que incluso los tratamientos más nuevos ya no sean eficaces. Si esto ocurre, es importante sopesar los posibles beneficios limitados de intentar un nuevo tratamiento y las posibles desventajas del mismo, incluyendo los efectos secundarios.

Cuando llegue este momento, posiblemente será la parte más difícil de su batalla contra el cáncer.

  • ATENCIÓN PALIATIVA. Independientemente de lo que decida, es importante que se sienta lo mejor posible. Solicite y reciba tratamiento para cualquier síntoma que pudiera tener, como náuseas o dolor. Este tratamiento es la atención paliativa. Ayuda a aliviar síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad. Se puede administrar junto al tratamiento, o incluso puede ser el tratamiento. El objetivo principal es mejorar la calidad de su vida tanto tiempo como sea posible.
  • ATENCIÓN PALIATIVA PROGRAMADA. Es posible que en algún momento se beneficie de un programa de cuidados paliativos en un centro adecuado a ellos. Es un lugar donde la atención está dirigida más a la persona que a su enfermedad, enfocándose en su calidad de vida que en la duración de la misma. Muchas veces esta atención se puede seguir en casa. Aunque un programa de cuidados paliativos a menudo significa el final de los tratamientos, no significa que usted no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por el cáncer u otras afecciones de salud.


Mantener la esperanza es importante. Quizá ya no tan claramente la esperanza de cura, pero sí la de pasar buenos momentos, momentos cargados de sentido, con familiares y amigos. La interrupción del tratamiento contra el cáncer en este momento le brinda la oportunidad de reenfocarse en lo que es más importante en su vida, hacer cosas que siempre deseó y dejar de hacer aquellas que no desea.

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